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Con nuestros viajes deseamos abrir la puerta de la Puna. Tratamos de
no realizar turismo masivo, por razones estructurales, el clima, la
altura, el viaje en vehículos todo terreno, y por nuestra deseo
específico de cuidar el lugar que visitamos. La Puna es un lugar
frágil. Una simple huella trazada por un neumático de
un Jeep fuera del camino, permanece intacta por años. Con una
precipitación media de 125 mm anuales, la Puna es un mundo de
lo más seco y árido. Por el Paso de Socompa, entre Argentina
y Chile, no transitan más de 30 aventureros por año. La
Puna 100 años atrás era un mundo desconocido para el hombre
occidental, recorrido por viento, vicuñas, pumas, llamas y por
algunos esparcidos grupos de nómades.
Esceptuando la presencia de mineria por lo general hoy abandonada y
una red ferroviaria en desuso, este es un mundo donde el hombre ha influído
poco.
Nuestro contrato con 1%
For The Planet va en esta dirección.
Socompa es una de las primeras empresas argentinas en asociarse a esta
ONG, y va a devolver así el 1% de su propia facturación
para proteger y salvaguardar el planeta. Hemos pensado que nuestra participación
puede ser un catalizador para promover proyectos directamente en nuestra
zona, en particular en la Puna. En estos meses estamos trabajando con
las autoridades locales a fines de que la Puna ( de la Provincia de
Salta), ya una Reserva Natural Provincial, pueda adoptar medidas concretas
de protección para los lugares más sensibles. Tratamos
de movernos con tiempo y prevenir. Nuestro primer objetivo será
la inclusión de tal proyecto en la lista de financiamiento de
1%FTP.
Por otra parte, al inicio de nuestra actividad, de acuerdo con la Secretaría
de Turismo de Salta y la Municipalidad de Tolar Grande, tratamos de
adoptar reglas de comportamiento para la conservación de la Puna
y de hacerlas respetar por nuestros pasajeros y por quienes se aventuren
en la Puna y en las Quebradas.
Viajamos solo sobre rutas trazadas, efectuamos excursiones a pie solo
sobre nuestros senderos, tratamos de sensibilizar a la gente de no modificar
de ningún modo el ambiente y de aproximarse de manera correcta
y respetuosa a la gente local. El turismo es un motor escepcional, algunas
veces el único, para ayudar al desenvolvimiento de la comunidad
mas pobre y marginada. Por esto colaboramos con las Municipalidades
locales, por lo cual siempre llevamos un guía local en nuestros
viajes (como en Tolar Grande, Barrancas, Iruya, Angastaco). En Tolar
Grande, Pocitos, Antofallita, El Mojón, Angastaco ( en los Valles
Calchaquíes) por citar algunos ejemplos, las comidas, los desayunos
y las meriendas son preparadas directamente en casas de familias locales
que con el tiempo han aprendido a atender a sus huéspedes de
la mejor manera sin abandonar su autenticidad.
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